Pase lo que pase el próximo 2 de marzo en
la ceremonia de entrega de los Oscar, lo que es inevitable en esta
categoría es que un nuevo nombre propio pasará a formar parte de esa
selecta élite que sabe lo que se siente por tener una estatuilla en el
rincón favorito de su casa. Tres de los candidatos optan al premio por
primera vez y los dos repetidores, ambos por segunda ocasión, tienen tan
reciente su primera experiencia que prácticamente pueden considerar
esta nueva oportunidad como un examen de recuperación. Se da la curiosa
coincidencia de que el quinteto está compuesto por personajes, en mayor o
menor medida, basados en personas de carne y hueso, como así atestiguan
las novelas, memorias o artículos de investigación que inspiraron sus
respectivas películas.
Si en la categoría de actor principal el perfil del ganador suele obedecer a un tono serio y dramático, las opciones como secundario abarcan todos los frentes: del drama a la comedia, del actor de reparto que muestra una gran química con su protagonista hasta el que acapara los mejores momentos de la cinta, de héroes a villanos. Su gran virtud es que todos los personajes tienen sus opciones. Su gran defecto, que a veces resultan ganadores actores que una vez en su vida estuvieron inspirados y que en poco tiempo desaparecen de cualquier objeto parecido a una alfombra roja. Este año se barajan la revelación amateur, las confirmaciones de estrellas emergentes, el reconocimiento a la variedad de registros y, como gran favorito, la vuelta al redil de la oveja descarriada.
Si en la categoría de actor principal el perfil del ganador suele obedecer a un tono serio y dramático, las opciones como secundario abarcan todos los frentes: del drama a la comedia, del actor de reparto que muestra una gran química con su protagonista hasta el que acapara los mejores momentos de la cinta, de héroes a villanos. Su gran virtud es que todos los personajes tienen sus opciones. Su gran defecto, que a veces resultan ganadores actores que una vez en su vida estuvieron inspirados y que en poco tiempo desaparecen de cualquier objeto parecido a una alfombra roja. Este año se barajan la revelación amateur, las confirmaciones de estrellas emergentes, el reconocimiento a la variedad de registros y, como gran favorito, la vuelta al redil de la oveja descarriada.
