En los tres últimos años, las galardonadas
tuvieron que sumergirse en otras épocas, todas ellas más que olvidables
para sus personajes, para llevarse la estatuilla a su casa. Lupita Nyong'o, por sufrir abusos en 12 Años de esclavitud; Anne Hathaway, por sufrir vejaciones e injusticias en Los miserables; y Octavia Spencer, por sufrir el racismo y el desprecio en Criadas y señoras.
Este año todo apunta a que la tendencia va a cambiar hacia algo más
amable. Cierto es que las cinco nominadas de este año arrastran de
alguna forma cierto sufrimiento, pero en sus casos afectan más a lo
sentimental. Madres, hijas y amigas íntimas que arrastran cargas
emocionales por sus seres cercanos. Y sí, también hay una bruja, pero
aunque no lo parezca, también lleva lo suyo. Fuera quedaron dos serias
alternativas que bien pudieran haber llegado hasta el Dolby Theatre: Jessica Chastain por El año más violento y Tilda Swinton por Snowpiercer (Rompenieves).
