Podríamos llamarla la categoría
de la reválida. La de los alumnos que ya aprobaron pero vuelven a presentarse
para subir nota. La de los que ya se licenciaron pero están en espera de
doctorarse. La de los perdedores menos perdedores al ya saber todos y cada uno
de ellos lo que es ganar un Oscar (alguno incluso sabe lo que es ganar dos).
Por supuesto que todos querrán ganar, pero las penas sabrán menos amargas
cuando ya has ganado anteriormente. La papeleta, nunca mejor dicho, será para
los votantes que tendrán que elegir en una candidatura muy disputada a quién
entregar el premio. Si apoyar al candidato de la película hoy por hoy favorita
al premio máximo, si recuperar al hijo pródigo que tras años perdido vuelve al
redil, si perdonar posibles ofensas y valorar un mero trabajo de ficción, si
apoyar al candidato de la película hoy por hoy mal situada, o si volver a
reconocer al fichaje estrella que tanto gustó hace unos pocos años.
