Una cosa es segura. Sea quien sea el actor que resulte ganador
este año, su nombre quedará escrito por primera vez en el palmarés de
los Oscars. Lo habitual es que siempre haya alguien en cada categoría que
ya sepa lo que se siente al escuchar su nombre tras abrir el sobre de
turno, pero este año lo más parecido es la tercera convocatoria de Bradley Cooper,
aún sin resultar premiado. Este año, la Academia dispone de una gran variedad de
interpretaciones para elegir a un nuevo ilustre ganador, que incluyen la
crónica negra deportiva de Estados Unidos, la investigación que cambió
el curso de la Segunda Guerra Mundial, una leyenda militar de la guerra
de Irak, la búsqueda del resurgir creativo y el reencuentro con la
gloria perdida, o un pedazo de la vida del hombre que desafió a la
medicina para divulgar impresionantes descubrimientos científicos. Y si
alguno hubiera flojeado en su campaña por conseguir una nominación, Jake Gyllenhaal (Nightcrawler), Ralph Fiennes (El gran hotel Budapest) y David Oyelowo (Selma) estaban al acecho para haber ocupado su sitio.
